¿USTED ES FELIZ?

¿Usted es feliz?
Le respondo que no
del todo.
Albergo ligeros desórdenes
en las islas.
Hormigas de viento
sacuden mis hombros
y las uvas
están cansadas.
Padezco la urgencia
imprescindible
de la amante
y mi carne
mis colinas
mi lanza
añoran la vasta lucha
de la seducción.
¿Usted es feliz?
Trato de serlo
aunque abundo
todavía
en la modorra.
Dáme dos minutos
y después
tu beso.
Si supiera
lo que imagino
y describo
con los dedos encrespados
con hambre
de revolución.
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CIEMPIÉS

Nunca hubo
un ciempiés tan descarado
como el que habita mi pensamiento
de tanta pierna colgante
de  largo trecho
siempre caminante
humilde trabajador del tiempo perdido
todavía algo perezoso
rueda por mi boca
con un único propósito
amarte
 
Un viajero de estos trechos me dió la idea. Él se autodenomina "un ciempiés tan ciego" e imagine que yo tenía otro en la cabeza, hurgando, con algunos propósitos pendientes. Homenaje a la idea.

ATENTADO (oda erótica)

Esta noche
he atentado contra tus ojos
me comí los párpados
abracé las pestañas
y besé con hambre secular
las miradas que llevamos dentro
buscándonos al reverso
como antropófagos carnales
como sujetos delirantes
como suicidas desnudos
uno frente al otro
he sembrado olas terribles
alcancé tu pecho
me llevé la espuma
y juntos temblamos con
tan asombrosa explosión
de tenernos dentro
como densos acróbatas
como fértiles rayos
como amantes entregados
a su hambre paulatina
nos devoramos.

EL MAR (Gijón, San Sebastián, La Coruña)

Se me ocurrren varias cosas. Recuerdo unas cuantas ciudades que se parecen entre sí. Por la lógica de pertenecer al mar. La Coruña, Gijón y San Sebastián. Algunas noches las olas penetran como un aguijón en el corazón. Y éste llega a parecerse a esas ciudades por donde el mar deambula a sus anchas, tal y como lo parió el azar. La Coruña da una sensación de densidad y libertad ganada al mar. Gijón desprende más bullicio. San Sebastián es como un cofre. Son sensaciones subjetivas. Sus playas son enormes y estrechas lenguas tumbadas. Media luna.

En Gijón llegué a estar una semana. Desde Antequera el viaje fue de un tirón. Un recorrido por la península prácticamente de punta a punta, sin diagonales, pasando por Ciudad Real, Toledo y Segovia. Para buscar un poco de mar y otro poco de amor.

En San Sebastián ha transcurrido la práctica vida del estudiante universitario. Largas jornadas de estancia en la arena, en cuanto llegaba el mes de junio. Exámenes, tranquilidad y libertad de horarios entre las idas y las vueltas en autobús.

En La Coruña, recién he empezado a dirigir la nariz hacia el olor salado de las rocas, o a aguzar el oído cerca de la torre de Hércules. Tiene rincones bastos, aunque la urbanización masiva está afectándole bastante, y hasta afea ciertos pasajes de la capital demasiado próximos a la línea del mar.

Cada una de las tres ciudades dibuja sus arrugas lo mismo que el rostro de José Hierro ¿Quién no ha visto su rostro circundado de líneas transversales, marcadas, producto de la edad y de su poesía?

Tengo un rostro de José Hierro, amplio y desgarbado, en un afiche, que durante dos años estuvo colgado, próximo a mis ojos, en el despacho de la oficina en Quito. Porque era la única forma de salir libre de aquella jaula. E indemne. Prácticamente sin muchas cosas que oficiar salvo las ganas de tomar la rutina como un nuevo reto. Me lo obsequiaron también a distancia. Con motivo del cumpleaños número veintinueve. Así que de eso hace ya dos años. Venía de la Biblioteca del madrileño barrio de Usera.

Y de paso, en mi pequeño mar flota la inmensa nostalgia. La misma que canta el mismo José Hierro:

¿Estarás siempre de mi parte,
adormecida entre mis brazos,
primaveral y musical,
afirmándote y afirmándonos?

¿A centenares de kilómetros,
a millares de encinas y álamos,
a millones de horas, de ríos,
de cumbres de piedra, de páramos?

La distancia es algo que pesa. Pero es como una jodida y puñetera ola. Se acerca. Se aleja. Se acerca. Se aleja. Siempre con ese poderoso vaivén. Es imparable.

Aunque el mar también simboliza a ella y creo que ambos nos hacemos la pregunta:

¿Tu compañía? ¿Tu nostalgia?
¿Tu esperanza?… ¿Siempre a mi lado
estarás, mar, primaveral,
afirmándote y afirmándonos?

Mar mía, ¿pase lo que pase,
aun después de lo que ha pasado?

MANO A MANO

Tengo las manos abiertas
vengo ofreciendo la sangre que brota de ellas
con mis manos no sólo rocé espinas hambrientas
también tomé el hilo de voz y tu boca sonó
precisamente al otro lado
el dieciocho de julio se iba poco a poco
has venido a regresarme
a recodar los peldaños
a sembrar mi silencio con múltiples telegramas
a hacer ruido intenso
a retomar el mano a mano que desatamos.
 
El día dieciocho de julio se iba. Pasó por delante de mis narices. Aún dió tiempo para que lo menos esperado sucediera. Y entonces la caja de Pandora, esa donde encerramos los vientos, recién se abre. Recibes una llamada y despiertas aceleradamente. Es la segunda parte de aquella entrevista. De aquel poema recordatorio de que algo siempre va creciendo. Recién leyendo a José Hierro.

CONJETURAS internacionales

Él dijo
 
que los espacios
son hilos débiles y trenzados
 
que las tildes
son lo mismo que los acentos
 
que matar a bocajarro
es liberar los gigantes que llevamos dentro
 
qué esperanza
si goliath se rebeló contra david
 
qué democracia
israel responde con bombas de granizo
contra la fina lluvia palestina
 
él dijo
 
no importa
primero hay que liberar un preso
o dos
a lo sumo
 
y apuntar seriamente a otros estados
con el dedo
 
siete niños
siete botijas
siete rostros inocentes
siete raíces frágiles
no importan
 
son siete daños colaterales
 
no importa
dejarles sin luz, canasta y aguacero
 
¿no ven ustedes
que cumplimos con la exigencia de respetar
los derechos humanos
a rajatabla?
 
él dijo
 
nuestras palomas de la paz
son misiles
con alas para volar
y mandamos unas cuantas
para que atiendan nuestras demandas
 
no importa
que mis brazos
lleven pesadamente un cadáver infantil
y sombrío
 
no importa
que la ambulancia se despida a gritos
 
pero no pidan ayuda a la comunidad esa
internacional
 
no piden aval a quien atiza
 
yo digo
 
padezco de graves conjeturas
 
por qué
una espiga hace daño
 
por qué
un genocidio es una caricia
 
no importa
 
él dijo
 
sigue siendo buen ciudadano
 
vota
aplaude
 
ve la televisión
y cuatro telenovelas
 
dios bendiga mi democracia
 
….
 
Estoy harto de la política internacional. Harto de la actitud incoherente e hipócrita de la comunidad internacional. Harto del terrorismo. Harto de la falta de responsabilidad. En contra de todo uso de la fuerza, tanto sí se trata de un secuestro par como del uso desproporcionado de la fuerza. En contra de resolver y de utilizar la legítima defensa como mecanismo. Pero eso es una cosa y otra bien diferente es ESA ACTITUD MARCADAMENTE GENOCIDA del ESTADO DE ISRAEL y su USO DESPROPORCIONADO DE LA FUERZA y la FALTA DE SENSIBILIDAD de la COMUNIDAD INTERNACIONAL. ¿Dónde están la responsabilidad y la visión humana de aquellos sectores cuyo mandato y sensibilidad apelan a intervenir decididamente en este conflicto?
 
¿Por qué el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en unos casos, se apresura a intervenir, y en otros, en los más lógicos, se tira un pedo y dice que no ha pasado nada?
 
Lo que más me entristece es que la diplomacia está pasando por una seria crisis de valores.