EL MAR (Gijón, San Sebastián, La Coruña)

Se me ocurrren varias cosas. Recuerdo unas cuantas ciudades que se parecen entre sí. Por la lógica de pertenecer al mar. La Coruña, Gijón y San Sebastián. Algunas noches las olas penetran como un aguijón en el corazón. Y éste llega a parecerse a esas ciudades por donde el mar deambula a sus anchas, tal y como lo parió el azar. La Coruña da una sensación de densidad y libertad ganada al mar. Gijón desprende más bullicio. San Sebastián es como un cofre. Son sensaciones subjetivas. Sus playas son enormes y estrechas lenguas tumbadas. Media luna.

En Gijón llegué a estar una semana. Desde Antequera el viaje fue de un tirón. Un recorrido por la península prácticamente de punta a punta, sin diagonales, pasando por Ciudad Real, Toledo y Segovia. Para buscar un poco de mar y otro poco de amor.

En San Sebastián ha transcurrido la práctica vida del estudiante universitario. Largas jornadas de estancia en la arena, en cuanto llegaba el mes de junio. Exámenes, tranquilidad y libertad de horarios entre las idas y las vueltas en autobús.

En La Coruña, recién he empezado a dirigir la nariz hacia el olor salado de las rocas, o a aguzar el oído cerca de la torre de Hércules. Tiene rincones bastos, aunque la urbanización masiva está afectándole bastante, y hasta afea ciertos pasajes de la capital demasiado próximos a la línea del mar.

Cada una de las tres ciudades dibuja sus arrugas lo mismo que el rostro de José Hierro ¿Quién no ha visto su rostro circundado de líneas transversales, marcadas, producto de la edad y de su poesía?

Tengo un rostro de José Hierro, amplio y desgarbado, en un afiche, que durante dos años estuvo colgado, próximo a mis ojos, en el despacho de la oficina en Quito. Porque era la única forma de salir libre de aquella jaula. E indemne. Prácticamente sin muchas cosas que oficiar salvo las ganas de tomar la rutina como un nuevo reto. Me lo obsequiaron también a distancia. Con motivo del cumpleaños número veintinueve. Así que de eso hace ya dos años. Venía de la Biblioteca del madrileño barrio de Usera.

Y de paso, en mi pequeño mar flota la inmensa nostalgia. La misma que canta el mismo José Hierro:

¿Estarás siempre de mi parte,
adormecida entre mis brazos,
primaveral y musical,
afirmándote y afirmándonos?

¿A centenares de kilómetros,
a millares de encinas y álamos,
a millones de horas, de ríos,
de cumbres de piedra, de páramos?

La distancia es algo que pesa. Pero es como una jodida y puñetera ola. Se acerca. Se aleja. Se acerca. Se aleja. Siempre con ese poderoso vaivén. Es imparable.

Aunque el mar también simboliza a ella y creo que ambos nos hacemos la pregunta:

¿Tu compañía? ¿Tu nostalgia?
¿Tu esperanza?… ¿Siempre a mi lado
estarás, mar, primaveral,
afirmándote y afirmándonos?

Mar mía, ¿pase lo que pase,
aun después de lo que ha pasado?

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Un comentario el “EL MAR (Gijón, San Sebastián, La Coruña)

  1. NO NAME dice:
    He visto tus fotos, espero que no te moleste porque he guardado algunas. Debo felicitarte, has estado en lugares muy bonitos. He sentido profunda nostalgia cuando he visto la casa y la tumba de Neruda, es que significa mucho para mí..

    Me gusta

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