RECONSTRUYENDO

 
 
 
Abrí el libro por la página cincuenta y dos. En la vecina impar queda la imagen de un niño cubano. Nada tiene que ver el silencio tuyo con un simple tomo de imágenes y poemas de Cuba. Pero todo se funde en silencio y hace tiempo que no lo abría. Tanto como antes de haberme ido a Latinoamérica. Sabes que allí, actualmente, el silencio trabaja. La actualidad de Cuba es toda una conjetura. Ese país es tan hermoso que todo lo que se diga de él son eso: conjeturas. No se atrevo ni siquiera a soñar con él, porque es un paradigma. No sé qué tenga de romántico todo ese espíritu revolucionario, la alquimia de la educación, los frecuentes corzos del viento, el tren de Manzanillo o la controversia del régimen, pero nada más poner la oreja lo primero que me viene a los sentidos es la hermana trova. No sé por qué hoy me fui a Cuba, con los ojos tan abiertos como una locura. Mira lo que dice la mencionada página:
 
"Aquí, donde la estrategia es ser demasiado prudente
se prohibe besarse a deshora
y estar loco de amor es un delito"
 
De Ernesto González Umpierre.
 
¿A qué te suena eso, Silvia? ¿Acaso no forma parte de nuestro sentimiento contemporáneo? Será que cuando nos dejan ser en silencio, somos precisamente aquello que nos prohiben: somos imprudentes, fornicamos a deshora y estamos atados de amor hasta las orejas.
 
Creo que a eso le aplico gran parte del significado del gerundio "reconstruyendo": a terminar siendo aquí fuera lo mismo que somos dentro en silencio.
 

IMPERATIVOS

 
 
 
I
 
Voy a vivir despacio
con la mirada firme
y el sol convertido
en fragua.
 
II
 
Rebelión.
Sintagma de las manos.
Ni vos ni mis dedos
claudicamos.
 
III
 
¿Dejarás que te reconstruya?
¿Dejarás que mis andamios
sean tu piel y tu mano?
 
 
 
 

 

IV
 
Aunque escribo
a vuelapluma
nada más llegar
a tu boca
pierdo las alas
y nado como un cetáceo

GALICIA

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Este rincón de Galicia pertenece a un espacio donde he merodeado durante más de ocho años. Mas allá de Ponferrada se toma la carretera que bordea el río Sil, en dirección a Monforte de Lemos, y se adentra en sus cañones. Justo donde los romanos excavaron un grandísimo tunel para desviar el curso del río mencionado, Montefurado.
 
Una vez llegados a Monforte, por el concello de Sober: Lobios, Pinol, Amandi, Cortinas. Hasta llegar a la mismísima orilla de los cañones. En una orilla concluye la provincia de Lugo. En la otra comienza la de Ourense. Tomando el río hacia el Occidente, el cañón persigue bellos recuerdos, y Sil y Miño se juntan en Os Peares.
 
Galicia es como para otra persona mi particular Tabla de Daimiel. Suerte que este video lo colgué como otros tantos, no hace más de dos meses. Lo demás es pura coincidencia.

CONJETURAS

 
 
Sé que algo me persigue.
No lo convierto en polvo.
¿Tú crees que será el silencio?
¿Acaso una sigilosa revolución?
Sé que algo me observa.
Una ola enciende la luz.
¿Tú crees en los universos?
¿Se están fraguando
algunas docenas de llamas?
Sé que algo sucede.
Nuestros ojos están abiertos
a pleno pulmón.
 
 

MI CORAZON

El corazón es como el eterno retorno. Siempre hablamos de él. Y algunas voces tienen la facultad de hablar directamente desde el fondo del mismo. La voz de Mercedes Sosa, por ejemplo.
 
Es uno de sus rasgos más profundos, unidos al folklore de Sudamérica. Ha prestado su voz a muchos de los cantautores que admiro. Y ahí una canción que cada vez que la escucho me rompe los esquemas.
 
Es como un himno íntimo a la fuerza que desprende del corazón, en la misma línea del "qué fuera de la maza sin cantera" que tanto reclama Silvio Rodriguez, o "la belleza" de Luis Eduardo Aute, tal vez una forma de buscar en el corazón "el espejismo de ser uno mismo". 
 
Además, ofrecer el corazón no es tan fácil como se piensa, porque o no se suele hacer, o se hace a hurtadillas. ¿Estará mal visto? Qué metáfora más hermosa esa de que es "un documento inalterable".
 
 
¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
Tanta sangre que se llevó el río,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

No será tan facil, ya sé que pasa.
No será tan simple como pensaba.
Como abrir el pecho y sacar el alma,

una cuchillada de amor.

Luna de los pobres, siempre abierta,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Como un documento inalterable,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

Y uniré las puntas de un mismo lazo,
y me iré tranquilo, me iré despacio,
y te daré todo y me darás algo,
algo que me alivie un poco nomás.

Cuando no haya nadie cerca o lejos,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Cuando los satélites no alcancen,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

Hablo de países y de esperanza,
hablo por la vida, hablo por la nada,
hablo por cambiar esta, nuestra casa,
de cambiarla por cambiar nomás.

¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.

 
  
Mercedes Sosa me ha acompañado en muchos instantes caóticos de mi vida. Caóticos en el sentido de estar pensando, y barajando importantes decisiones, que nunca terminan. A través de ella amo y respeto profundamente a Latinoamérica, pero también la venero desde la tierra donde nací. 

http:⁄⁄www.filelodge.com⁄files⁄room39⁄1122461⁄Yo%20Vengo%20A%20Ofrecer%20Mi%20Corazon.mp3

EN PELIGRO DE EXTINCION

 
 
Soy un ser
en peligro de extinción
 
polvoriento
faquir
 
me alimento
de quimeras todos los días
 
prefiero
la carne blanca y húmeda
en vez de
un televisor desnudo
 
me asusta
la rapidez del metro
 
mi hambre
es común y democrática
 
voy por
otros caminos más impíos
y dificiles
 
busco
mitos como tú
 
Me dió pánico la rapidez con que la gente sube y baja del metro de Madrid. Parecen agua turbia, porque van de aquí y para allá, sujetos por la responsabilidad de llegar puntualmente a todas partes. Nada que ver con otros lugares donde la lentitud es norma para todo. Porque todavía allá no han llegado las socializaciones de la modernidad. Y a continuación leo espacios donde personas como yo, también viven inmersos en esos lugares y citas "con prisa", y sin embargo, son capaces de sacudirse de ese polvo, y volver a lo que somos: sentimientos circulares. Me pregunto si las almas diferentes constituimos un fondo residual, o bien, como me contaron desde Valencia, abundamos como las meigas, que haberlas haylas.
 
 

SIÉNTATE EN LA HOGUERA

 
 
 
 
 
Nada se podía comparar
a esa mujer
 
Pedro Guerra
(Fragmento de "Mararía")
 
Siéntate en la hoguera.
Desnuda sabes tan bien.
Hueles a humo de atrezzos
y tabaco de bambolinas.
Mil besos voraces te persiguen
por la Costanilla de San Andrés.
Apareciste con tu voz húmeda
en el umbral de la canción
y no tardé en proclamar
mi profunda rebelión.
Los crepúsculos hambrientos
se dieron cita en la orilla
al lado de los leones.
En la oscuridad más tierna
tan grácil y menuda
eres mi dulce enredadera.
Ansiaba tan suave paladar
a blanca ola que fuma
cada dos horas de luna
y ahora mis llamas navegan
en la más obscena delicuencia.