MARABUNTA

 
Dejé de buscarte
entre las lomas de hierro

he devorado escaleras
y ciudadanos a pie

y sin embargo
todavía
te tengo entre las manos
calmando
el hambre de mis uñas

he arañado las ciudades
el cordel de las olas
como una marabunta

he sostenido
el vértigo de los andamios

y de repente
aún
aprecio
los árboles caídos
la frágil estructura
del aliento

he huido
de la lírica
de la boca
de la garganta

dejando una horma estrecha

pero
tu grito
tu olor
no se despegan

no sé

 
 

AVEC TOI

 
 
 
 
Soy
voraz, atípico y descarnado
 
a vivir
me enseñaste
entre tus muslos pausados
 
regresé
por algunos fragmentos
de tierra
 
no he cambiado
 
sólo que
mi alevosía está pendiente
de un hilo
 
¡silencio!
 
……
 
He rozado el espacio de un compañero, de otros tantos que por casualidad nos encontramos por aquí, derramando palabras. Él es ejecutante de danza contemporanea y se declara "atípico". Así que yo también, con otros tantos matices.
 
Me declaro descarnado porque estoy hasta los mismísimos de muchas cosas, y me reivindico en la revolución. Cuanta razón tiene mi estimada Nunes cuando dice que la ternura ha quedado reducida, algo así como al mecánico instante de amarse.
 
Quién más me ha enseñado a vivir tiene un olor ya definido, aunque permanezca en silencio, y nos domine la diferencia de carácter y planteamientos. Pero supongo que el amor es así: un contigo y un sin tí.
 
Hay que seguir adelante, prestos a perseguir siquiera un grano de café. El arrebato de seguir deseando, a pesar de que la geografía no guarda una relación proporcional entre lo que la misma ofrece y lo que soy capaz de sentir.
 
Éste es uno de mis refugios. Desde el silencio. Aunque después le faltó añadir:
 
"… se avecina la revolución…"
 
…..
 
Gracias a los amigos de aquí y de allá, pues nunca podrán "quitarte el ala con que sueño". Mis recuerdos cotidianos para Judy, Claudia, Belén, Aitor, Jaime, Teresa, Lucía, Antonio, Carlos.
 
Y para los que todavía se asoman desde Ecuador, mi querido paisito latinoamericano, encaramado en los Andes, con una mejilla asomada al mar y la otra a la selva. Karina, Mary Ann, Edwin, Edmundo, Diego, Omar, Paty, Yessenia y Gabriela. El gordo Barreto. El estimado Hugo Yepes que tanto hace por el país cuando los volcanes revientan. Otros incondicionales y críticos con la arbitrariedad y doble discurso de ciertos organismos internacionales. Los profesores de la Universidad Andina. O los niños de las escuelas de Chimborazo.
 
Y los que me leen, porque sin vosotros no es posible ni media identidad.
 
 
 
 
 

HABITAciones

 
 
 
 
 
Habito
en tu beso

retoco y desvelo
un continente
por otro

en la hora
del péndulo
vertiginoso
corto los trozos
precisos
de tu cuerpo
con el cuchillo
del deseo

en un filo
imaginario

en un mes
sin palabras

vivo
de alquiler

atado
a las puertas

los diáfanos
y blancos páramos
de greda
tomaron el anaquel
destinado
a los Andes

solo cuando
el grito alcanza
una rima superior
al ruido
el corazón
se silencia
y aparece
un oportuno
rayo
condensado
en tu sexo

pero luego
el estruendo
alcanza el palmo de las olas
a punto de
convencerme

habito
en tus pasos

nadie nos llama

en la historia
galopas
como una yegua
desnuda
y regresas
siempre
despacio
a mis llamas

en mi historia
las cuecas
han sido largas
y variadas
hasta sufrir
de un amor profundo
artesanal
hecho a golpe
de mosaico

habito
en el rocío

respiro
y arrastro medusas
hazañas
proezas

aunque estemos
en las vertientes
de febrero
nuestros pies
están vivos
y se agitan
continuamente

habito
en el humo

comprendo
el alboroto
de los pulmones

al olerte
imaginan
tu vientre
como una gruesa
alcaba
golpeando
mi pecho
intensamente
hasta
descargar
una insolente
desesperada
y húmeda
tormenta

qué tempestad
nos habita

JOAQUIN SABINA

 
 
 
 
Aunque suponga volver sobre los pasos andados, hay demasiadas razones para no olvidar. Todos los cojudos de mis queridos ecuatorianos teníamos este hilo en común: Joaquín Sabina. Edwin, Diego, Stalin, Guchi, Edmundo, Mary Ann, Omar, Belén, Nilka.. y un largo etcétera. Primero vimos un grupo que interpretaba versiones de las canciones del Flaco y en cuyo primer concierto al que concurrimos, había un retrato de Joaquín que sortearon posteriormente. Primer concierto en una de las casas más antiguas del recinto colonial, y que guarda la estructura típica del siglo XVI, con los patios blancos y los laberínticos recodos.
 
Después, la rutina de perseguirlos nos convirtió en unos ciudadanos más de sus canciones. No había noche en que no fuera protagonista de nuestras historias. O porque uno llevara la guitarra. O porque hubiera más conciertos. O porque en mi vida personal las canciones de Joaquín han tenido mucha culpa de que sucedieran cosas hermosas, incluidas la modorra del amor.
 
Gracias a vos, Edwin, que me mandaste las imágenes del concierto que dió el Flaco, el 11 de noviembre, en Quito, ciudad tan querida. Ojalá me leas y recuerdes. Ciertas cosas nunca cambian, a pesar de la lejanía y de los caminos que andamos.
 

ABRAZOS

 
 
 "Apegada a mis brazos
como una enredadera"
Pablo Neruda 
 
 
Mis
abrazos
son
canales
de agua
cautelosos
dificiles
pero
llevan
fuego
denso
sólido
de sangre
tropical
en las
gotas
 
mis
abrazos
existen
esconden
palomas
tímidas
pero
cuando
padecen
la dulce
presencia
urgencia
del hambre
del frío
de repente
se lanzan
sobre 
tu mano
con la
ternura
que les
caracteriza.
 
…..
 
Escrito a medio tiempo y con suma delincuencia. Y no son como yo los veo, sino "algo así son tus abrazos", me dijeron. Y no se tratan ni de los de hoy ni de los de ayer. Sino de abrazos en esencia. Hay quien asiente que en la cultura occidental se tiende a ser demasiado analítico con ellos, y en vez de estar pendiente de llevar pegamento y cronómetro para los mismos, hay que dejarlos vivir en el instante. Tiene toda la razón del mundo.

URRUNDIK

 

 
 
 
 URRUNDIK 
 
 
Alguien apagó la luz
El vértigo se nos fue despacio.
La oscuridad se había suicidado.
 
 
….. …..
 
En la lengua de mi tierra, Urrundik refleja etimológicamente lejanía. Relacionado con todas las cosas que vamos dejando dispersas pero están profundamente enraizadas en nosotros. Y sin embargo, a pesar de ciertas oscuridades, siempre hay un vano de luz, poderoso y firme. Dedicado a las pocas conversaciones que he mantenido últimamente con la nostalgia. Y haciendo buenos unos pocos versos de Octavio Paz:   "Más que aire, más que agua, más que labios".