ANTONIO MACHADO

 
 
 
 
 
 


Paseo entre las ermitas de San Polo y San Saturio. Orillas del río Duero. Soria

 
 
 ALVARGONZÁLEZ
 
A Antonio Machado
 
 
Hay del arroyo un recuerdo solitario,
un murmullo de aguas de Machado.
¡Antonio, Antonio!
susurran los álamos
y Soria, la colmena de los pinares,
llora al Duero,
a las riberas y barrancales
y al corazón de su juglar.
Hasta Alvargonzález vino
a caballo, desde Vinuesa,
y me ha preguntado,
con lágrimas en los ojos,
sudor en la frente
costal en el hombro:
¿Dónde está Machado?
 
 
Basauri, en mayo de 1991
 
 
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Queridos compañeros blogueros:
 
Esta noche estoy en mi escritorio, descansando, escuchando a algunos autores sueltos como Pedro Aznar, Mercedes Sosa, Horacio Guarany o Joaquín Sabina.
 
Parece raro que un medio como éste nos aproxime, y deje, en primer lugar, trabajo no remunerado; al que dedico tiempo, mimo y organización. Más cuando, el que más o el que menos, sabéis que el mundo es demasiado cruel con las prioridades.
 
Algunos tienen la consabida confusión de mi lugar de nacimiento o se rascarán la cabeza con tanto misterio geográfico. Nada más allá. Nací un julio de 1975 en Bilbao. Después me licencié en Derecho. Cinco años en San Sebastián hasta 1999. Por eso, gracias a la magia virtual, parece que apareció un compañero de clase al que había perdido la pista hace diez años.
 
Sólo sé que en ese espacio, y de otros donde la interacción ha ido transformándose en lo que somos ahora, he desenvuelto mi gran pasión, accesoria y complementaria de la profesional: la literatura.
 
Estuve dos años, cortos en meses y largos en experiencia, como Técnico de Proyectos de Cooperación, en Ecuador. Por tres razones resumidas: vocación escondida, amor por Latinoamérica y búsqueda del conocimiento en el otro.
 
Volví y las aguas claras del regreso no han logrado asentarme y, este blog, es como una de las puertas al sentir interior, muchas veces cerrado ahí fuera, por ese halo de seriedad y anonimato que nos caracteriza a los del norte.
 
El que me ha leído sabrá entonces de mi amor, admiración y persecución por la vida y lugares de Antonio Machado. Faltan pocos. Y esta noche he venido a cerrar uno de los capítulos más hermosos y dolorosos de su vida: cuando se exilió, después de la toma de Barcelona, y tuvo que cruzar la frontera camino del exilio, en compañía de su madre y otros intelectuales.
 
Pues bien, numerosas fuentes, cuentan cómo pasó la última noche en una masía perdida en las cercanías de Figueras, entre Orriols y Viladasens. El Mas Faixat. Y ya tuve oportunidad de leer, en su momento, una novela intimista, de Javier Cercas: Soldados de Salamina.
 
Esta noche, por razones bien diferentes, encontré múltiples referencias en internet: desde un Atlas Literario de las tierras de Gerona hasta la página web del municipio catalán. ¡Aunque una cómplice dice que es un pueblacho y no será difícil hallar más recovecos porque en cuanto llegue allá nomás tengo que preguntar por el Can Faixat!
 
Es posible que la semana que viene, donde sobrevienen unos pocos días de descanso, aproveche para ir allá, aunque por el camino volverán la Laguna Negra, Vinuesa y Covaleda, en la provincia de Soria.
 
Pero antes de seguir trecho, dejé en el encabezamiento un poema escrito en 1991, de los tiempos del Bachillerato, porque se refiere expresamente a los primeros tiempos en que la poesía se convirtió en un árbol escrito. Lógicamente, con algún aderezo y corrección de estilo, para que no cayera en la más absoluta ingenuidad, pero en puridad, como lo habéis leído es como se fraguó.
 
Deseo que se lea con esa juventud y limitaciones y dudo mucho que sea un ejemplo mínimo de poesía, pero al haber concluido su lectura no dejo de imaginar cuánta nostalgia debemos hacia la adolescencia, por el poder evocador e ilimitado de nuestra imaginación.
 
Quiero daros las gracias de todo corazón, por la oportunidad de ver reflejado mis sentimientos, a veces aburridos y radicales, o necios, pero en mi ánimo está abrir una ventana a la curiosidad y acercamiento, ya que, gracias a este medio también he encontrado amigos a los que quiero con locura, con quienes ya acumulo, en algunos , ocho años.
 
Aitor Arjol
 
 
 
 
 
 

CAMPOS DE BAEZA

 
 
 
 
 

 

 
 
Olivares entre Ibros y Baeza, en Jaén
 
El campo andaluz, peinado
por el sol canicular,
de loma en loma rayado
de olivar y de olivar
Antonio Machado
 
 Aula de Antonio Machado en Baeza (Jaén)
 
 
Baeza (Jaén)
 
Ayer estuve dos horas y media en Baeza, en la provincia de Jaén. Olivares, campos claros y letanía azul. Tal y como lo sentía Antonio Machado en sus poemas. Paseé entre sus calles, personajes y viejas fachadas. Ya de vuelta en Bilbao, la televisión sigue tendiendo sus tonterías: la última es amplia cobertura que los medios de comunicación ha dado al primer día de guardería de la infanta Leonor ¿es que no hay más niños? ¿Por qué no se van a Pisco para que retraten cómo viven los varios niños de una misma familia que han perdido su vivienda a consecuencia del terremoto? También que la baronesa Thyssen está enfadada con su hijo. Y esperad: que Paquirrín ha engañado a su madre, o le ha dicho las cosas tarde. Prefiero irme por el pan al sol, como dice la canción; con un poco de trabajo, y otro tanto de paciencia, tener unos días para seguir hurgando en las letras, y en el olor del aula del bueno de Machado en el Instituto de Baeza. 
 
6 de septiembre de 2007