Cartas de amor del profeta. Kahlih Gibrán

 
 
Mis padres: Pablo y Rosalía; mis queridos Izaskun, Leo y Yosu; y Aitor, el que suscribe
 
 
 
CARTAS DE AMOR DEL PROFETA
KAHIL GIBRAN
 
Los poetas tienen que escuchar el ritmo del mar. Este ritmo está presente en todos los escritos del Viejo Testamento; cuando lo oyes, algo más surge tras los sonidos. Por lo tanto vuelven a escuchar y de nuevo nace otra interpretación, un poco diferente de la anterior.
 
Así son las olas. Ves que una de ellas se acerca con toda su fuerza y rompe en la orilla, coronada de una espuma densa. entonces, un pequeño remolino retrocede al océano, con un ruido menor, una especie de murmullo secundario; viene una segunda ola que se encuentra con ese remolino. En ese momento se produce una pausa. Luego, una nueva ola llegará y el flujo y el reflujo continuará para siempre.
 
Esa es la música que debemos aprender: las cosas van y vienen
 
 
Anuncios

Basta de príncipe azul. Firmas. XL Semanal. Carmen Posadas

 

 

    
Canción sin título. Facundo Cabral

 

Basta de príncipe azul

 
Tengo una amiga que ha elaborado una original teoría sobre las relaciones personales. Según ella, cometemos el error de intentar encontrar nuestra media naranja –quimera cada vez más inalcanzable–, cuando lo que debemos procurarnos es el monstruo de Frankenstein. Dicho así suena friky, pero la teoría tiene su punto, de modo que voy a intentar explicarla. Mi amiga dice que nos pasamos la vida soñando con la persona perfecta, esa con la que compartir todas las parcelas de la vida: el sexo, las aficiones, los proyectos, que además sea nuestra mejor consejera y nuestro paño de lágrimas cuando vengan mal dadas. Lo malo es que tal dechado de virtudes no existe; pues el que es una fiera en la cama es también un ojo alegre que corre detrás de todo lo que lleve faldas. Aquel que parece nuestra alma gemela, porque le gusta tanto Oscar Wilde como Pink Floyd, es un vago de siete suelas al que le molesta nuestro éxito profesional. Y, por fin, el santo que aguanta todas nuestras neuras, nos ama con indesmayable pasión y mataría por nosotros es más aburrido que chupar un clavo y soporífero como el Valium. «Seamos realistas –dice mi amiga–, esto es lo que hay y más vale no hacerse películas.
 
Para colmo, resulta que la mayoría de nosotras/os (la teoría es válida para hombres y mujeres) sabe todo esto de sobra, pero ahí es donde entra el `engaño Stendhal´.» «¿Y qué es eso?», pregunté yo, interesadísima. «Ya sabes», respondió mi amiga. «La inefable teoría de la cristalización. Dice Stendhal que cuando uno se enamora, se produce el mismo fenómeno que cuando se arroja un tronco seco a una mina de sal. La sal recama el tronco de bellísimos cristales que nos hacen ver como una joya lo que no es más que una rama vieja. Pasado el enamoramiento, se acaba la cristalización y volvemos a ver el tronco tal como es.
 
En otras palabras, la persona que amamos no tiene ni la mitad de las virtudes que le atribuimos y más pronto que tarde empiezan a notarse sus carencias. A medida que nos vamos haciendo viejos, afortunadamente, seguimos enamorándonos, pero ya sabemos que todo es una idealización, de modo que cada vez resulta más difícil encontrar alguien potable. Entonces es cuando se hace necesario recurrir al doctor Frankestein.»
 
Acto seguido, me explicó que la solución es crear un monstruo con trozos de personas hasta formar la media naranja ideal. «Evidentemente no se trata de descuartizar a nadie, sino de procurarse una persona como pareja estable, otra con quien compartir inquietudes intelectuales, una tercera para las confidencias más íntimas y hasta una cuarta para la cama, si es menester. Además, con este sistema se acabaron las neuras existenciales porque lo que no te da uno te lo da otro, ¿comprendes?» Yo le dije que sí muy educadamente, aunque su teoría me pareció un disparate, pero luego, dándole vueltas, me he dado cuenta de que no es tan descabellada.
 
Por supuesto no estoy de acuerdo en eso de tener tres o cuatro amantes (misión imposible en los tiempos que corren cuando encontrar uno presentable ya es un triunfo), pero sí me parece interesante la idea de no esperarlo todo de una sola persona. Pienso que una de las razones por la que fracasan tantas parejas es porque todos tenemos una idea `muy Hollywood´ del amor: creemos que enamorarse significa encontrar de golpe al ser perfecto y cuando nos damos cuenta de que le faltan piezas surge el desencanto. Sin caer en la poligamia de mi amiga, pienso que es buena idea no poner tantas expectativas en una sola persona. Porque, aunque le disguste a los amantes de los topicazos, la felicidad consiste, precisamente, en olvidar al príncipe azul y en no esperar peras del olmo. Ya lo dijo Billy Wilder en una de sus frases románticas más paradójicas: «Nadie es perfecto» (y nosotros tampoco).

 Carmen Posadas

….. …..

No suelo leer a menudo las firmas de los suplementos semanales de la prensa, pero esta vez, mirad por dónde, tratándose de Carmen Posadas, realiza unos apuntes curiosos. Ando leyendo también "La suma de los días" de Isabel Allende.

MÁS

 

 
 
El más bello pasaje
el cuento más humano
la pasión más digna
el cuello más hermoso
la más ágil sonrisa
el retorno más ansiado
la lucha más tierna
el deseo de la tierra
mi más admirado retrato
la palabra más conjugada
el silencio más grácil
las más eternas manos
el abrazo más gentil
el hombro más soñado
los dedos más circundantes;
todo, lo llenas todo
con más y más bocanadas;
todo, absolutamente todo
absorbe la tierra
mi más amada mujer.