Basta de príncipe azul. Firmas. XL Semanal. Carmen Posadas

 

 

    
Canción sin título. Facundo Cabral

 

Basta de príncipe azul

 
Tengo una amiga que ha elaborado una original teoría sobre las relaciones personales. Según ella, cometemos el error de intentar encontrar nuestra media naranja –quimera cada vez más inalcanzable–, cuando lo que debemos procurarnos es el monstruo de Frankenstein. Dicho así suena friky, pero la teoría tiene su punto, de modo que voy a intentar explicarla. Mi amiga dice que nos pasamos la vida soñando con la persona perfecta, esa con la que compartir todas las parcelas de la vida: el sexo, las aficiones, los proyectos, que además sea nuestra mejor consejera y nuestro paño de lágrimas cuando vengan mal dadas. Lo malo es que tal dechado de virtudes no existe; pues el que es una fiera en la cama es también un ojo alegre que corre detrás de todo lo que lleve faldas. Aquel que parece nuestra alma gemela, porque le gusta tanto Oscar Wilde como Pink Floyd, es un vago de siete suelas al que le molesta nuestro éxito profesional. Y, por fin, el santo que aguanta todas nuestras neuras, nos ama con indesmayable pasión y mataría por nosotros es más aburrido que chupar un clavo y soporífero como el Valium. «Seamos realistas –dice mi amiga–, esto es lo que hay y más vale no hacerse películas.
 
Para colmo, resulta que la mayoría de nosotras/os (la teoría es válida para hombres y mujeres) sabe todo esto de sobra, pero ahí es donde entra el `engaño Stendhal´.» «¿Y qué es eso?», pregunté yo, interesadísima. «Ya sabes», respondió mi amiga. «La inefable teoría de la cristalización. Dice Stendhal que cuando uno se enamora, se produce el mismo fenómeno que cuando se arroja un tronco seco a una mina de sal. La sal recama el tronco de bellísimos cristales que nos hacen ver como una joya lo que no es más que una rama vieja. Pasado el enamoramiento, se acaba la cristalización y volvemos a ver el tronco tal como es.
 
En otras palabras, la persona que amamos no tiene ni la mitad de las virtudes que le atribuimos y más pronto que tarde empiezan a notarse sus carencias. A medida que nos vamos haciendo viejos, afortunadamente, seguimos enamorándonos, pero ya sabemos que todo es una idealización, de modo que cada vez resulta más difícil encontrar alguien potable. Entonces es cuando se hace necesario recurrir al doctor Frankestein.»
 
Acto seguido, me explicó que la solución es crear un monstruo con trozos de personas hasta formar la media naranja ideal. «Evidentemente no se trata de descuartizar a nadie, sino de procurarse una persona como pareja estable, otra con quien compartir inquietudes intelectuales, una tercera para las confidencias más íntimas y hasta una cuarta para la cama, si es menester. Además, con este sistema se acabaron las neuras existenciales porque lo que no te da uno te lo da otro, ¿comprendes?» Yo le dije que sí muy educadamente, aunque su teoría me pareció un disparate, pero luego, dándole vueltas, me he dado cuenta de que no es tan descabellada.
 
Por supuesto no estoy de acuerdo en eso de tener tres o cuatro amantes (misión imposible en los tiempos que corren cuando encontrar uno presentable ya es un triunfo), pero sí me parece interesante la idea de no esperarlo todo de una sola persona. Pienso que una de las razones por la que fracasan tantas parejas es porque todos tenemos una idea `muy Hollywood´ del amor: creemos que enamorarse significa encontrar de golpe al ser perfecto y cuando nos damos cuenta de que le faltan piezas surge el desencanto. Sin caer en la poligamia de mi amiga, pienso que es buena idea no poner tantas expectativas en una sola persona. Porque, aunque le disguste a los amantes de los topicazos, la felicidad consiste, precisamente, en olvidar al príncipe azul y en no esperar peras del olmo. Ya lo dijo Billy Wilder en una de sus frases románticas más paradójicas: «Nadie es perfecto» (y nosotros tampoco).

 Carmen Posadas

….. …..

No suelo leer a menudo las firmas de los suplementos semanales de la prensa, pero esta vez, mirad por dónde, tratándose de Carmen Posadas, realiza unos apuntes curiosos. Ando leyendo también "La suma de los días" de Isabel Allende.

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Esta entrada fue publicada en MSN.

18 comentarios el “Basta de príncipe azul. Firmas. XL Semanal. Carmen Posadas

  1. NO NAME dice:
    Precisamente el mérito está en amar a pesar de los defectos.     La perfección no existe.    Seamos naranjas enteras.

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  2. NO NAME dice:

    Pues yo lo primero que busco son estos artículos y si veo el nombre de Carmen
    me entran prisas por leer… es estupenda.
    Qué más te puedo decir, amigo Aitor, que lo que nos cuenta Carmen (que a su vez
    le contaron) encaja perfectamente con mi punto de vista personal del tema y podría
    dedicarle veinte líneas defendiendo, aún más, su planteamiento (pero no lo voy a hacer).

    Con la sonrisa de encontrar prosa en esta ocasión me despido.

    Pd.: estoy deseando leer La suma de los días… a ver si me cuentas que te va pareciendo.

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  3. NO NAME dice:
    Yo he encontrao mi medio melón…..jeje….y mi medio limón… y mi media cereza…y mi media sandia….pero ellos aun no lo saben….la vida es asinggggg de dura.

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  4. NO NAME dice:
    Muy bueno y muy acertado, en mi opinión, el artículo de Carmen Posadas. Gracias por compartirlo. Besos Aitor.

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  5. NO NAME dice:
    Me ha interesado mucho esta entrada y tiene toda la razón del mundo en lo q dices… El problema es q idealizamos a la persona y obviamente los defectos salen, si aceptaramos q todos somos seres imperfectos y q la perfección sólo es ficción, nos evitaríamos mucho sufrimiento.

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  6. NO NAME dice:
    Que me llames huevon es un muy buen principio de la amistad, porque aquí en Cai, los amigos nos llamamos mamones, joputas y cabritos…..somos asi, todavía no encontramos otra forma de admirar al amigo que triunfa, así que le decimos: "cabronazo, que bien lo has hecho". Así que ese "huevón" me ha llegado muy adentro, no al ombligo como bien dices, sino directo al corazón.

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  7. NO NAME dice:
    Lo peor de las teorías, por muy certeras que sean, es que casi nunca pasan de ser teorías. Así que seguiremos esperando todo de alguien.

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  8. NO NAME dice:
    Yo me quedo con uno aunque este sea imperfecto .

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  9. NO NAME dice:
    Ays, q me ha gustado a mi esta entrada una jartá!

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  10. NO NAME dice:
    No es tan descabellada la idea. Si lo piensas bien, es como tener un amigo o tener varios…Tenemos amigos de todas las clases, al menos yo, personas cultas, otras no, alegres, tristes, con unos compartes más inquietudes que con otros…No es que esté bien, sabes? pero tú amiga es muy inteligente y práctica enc ierto sentido.

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  11. NO NAME dice:
    A veces, el error es pintar de Azul al príncipe Gris…

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  12. NO NAME dice:
    Una entrada interesante, en lo personal, no soy buena experimentando con teorías es mas no me va bien… he besado algunos príncipes que se han convertido en sapos… y otros sapos que se quedaron como sapos…  por lo que estoy totalmente de acuerdo con la teoría de la cristalización aplicada al enamoramiento…… y sobre eso hace algún tiempo estuve pensando en buscar una solución alternativa… y… ¿construir una especie de frankestain entre varios seres?…hummmm…..  si ojalá apareciera tan solo una de las partes… seria  un buen comienzo!!… en fin, en todo caso es una teoría que podría ponerla entre mis pendientes para ver si en algún momento se me ocurre probarla.

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  13. NO NAME dice:
    Lo decía Ignacio del Valle: "para la integridad física y mental, mejor que cada uno fuese naranja entera". De todas formas me da que parte del poblema también está en exigir demasiado del príncipe o la princesa sin tener en cuenta que ofrecemos, que ahí está la salsa del asunto, en ir buscando los ingredientes. Yo también estoy "sumando días"…

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  14. NO NAME dice:

    El príncipe o la princesa azul, no existen, lamento decirlo. Uno debería formar pareja con la persona que reuna la mayoría de las cualidades que mas nos importan. Que es lo que nos interesa de la persona que nos va a acompañar el resto ( o buena parte) de nuestra vida? Un tigre ( tigresa en mi caso) en la cama? que le gusten los niños? que sea dulce? comprensivo?compañero? varias de esas cualidades? pues esa es la persona!!. Claro, en medio de todo eso está el amor, que nos enamoramos de quien menos esperamos, es verdad, y lo difícil que resulta que la persona de quien nos enamoramos se enamore a su vez de nosotros. Un rollo. Por eso, como decía no recuerdo quien "casate con quien tenga buena conversación, que eso es lo que mas vas a hacer los últimos años de tu vida"
    Saludos
    Daniel

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  15. NO NAME dice:
    Bueno Aitor, yo creo que la frase más acertada de Carmen Posadas es esa de "…no esperarlo todo de una sola persona..", es más, yo diría mejor no esperar nada de nadie, así un@ se evita muchas decepciones. Nadie es perfecto, y si uno no es perfecto tampoco puede esperar que otra persona lo sea. Por eso y aunque suene utópico lo ideal es dar lo que un@ quiera o necesite sin ningún tipo de expectativa. Además de pensar que lo que dice Carmen es una verdad como una catedral, como me decías, también lo aplico a mi vida, he comprobado que cuando menos esperas a veces es cuando más recibes, y entonces te das cuenta de verdad de la importancia que tu tienes para la otra persona, y viceversa. Lo del príncipe azul es un cuento que creo que en realidad ya no convence a nadie (al menos eso espero…) Besos.

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  16. NO NAME dice:
    Yo creo, como algún comentario apunta, que no somos medias naranjas. Sino naranjas bien enteritas. Nadie es perfecto, eso es así. Y el amor es un sentimiento maravilloso que sentimos hacia UNA persona. Luego están los confidentes, los amigos, los compañeros/as de viaje, aquellos con los que sentimos afin-idades (un Ser-Afín)…  Amar a una persona no implica que sea nuestro principe azul. Sino que amar (independientemente del enamoramiento inicial que algunos llaman amor-fou) es construir, es aceptar, es respetar, es compartir, es conservar el misterio también…son tantas cosas que trascienden el impacto inicial. Muchas veces podemos construir y querer a alguien muy diferente de nosotros, porque no se trata de que seamos iguales en todo (eso se llama narcisismo), sino de poder caminar juntos hacia un Norte común, con sentido del humor,  erotismo a tope, generosidad y compromiso.

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