Efectos colaterales de la felicidad. Firmas. XL Semanal. Carmen Posadas

 
 
Efectos colaterales de la felicidad
 
Hace unos años, mientras escribía El buen sirviente, dediqué mucho tiempo a leer sobre el tema del mal. ¿Qué hace que, a diferencia de los animales, los seres humanos hagamos daño a otros sin mediar un ataque previo o una necesidad? ¿Por qué somos como somos? ¿Cómo es posible que uno de los pueblos más cultos del mundo, cuna de grandes filósofos, amante de Mozart y heredero Goethe, cayera en la locura colectiva del nazismo? Tuve ocasión de leer muchas teorías al respecto, pero la que más me impresionó fue una de Schopenhauer. Él dice que el ser humano hace el mal, primero, por instinto de supervivencia y eso, si no justifica, al menos explica muchas actuaciones reprobables. Ahí se encuadrarían, por ejemplo, el egoísmo, la envidia, la mentira, la insidia, el robo en todas su facetas, etcétera. Hasta aquí la teoría es fácil de entender, e incluso todos podemos vernos reflejados en ella si tenemos un mínimo de sentido autocrítico.

Pero lo que más me impresionó fue esta segunda parte de su reflexión: dice Schopenhauer que, una vez resuelto el problema de la supervivencia o subsistencia, el hombre hace el mal por tedio. El tedio es, por ejemplo, lo que hace que busquemos nuevos alicientes, como el sexo (no como amor sino como gimnasia), la droga o robar en el supermercado, «porque tiene morbo». Pero el tedio es responsable, además, de acciones infinitamente más terribles. La gente se sorprende, por ejemplo, al ver cómo una sociedad tan avanzada como la nuestra, tan llena de posibilidades y tan culta puede ser tan cruel. Todos nos quedamos horrorizados hace unos años con la historia de aquellos muchachos de familia acomodada que quemaron a una mendiga en un cajero automático. O con las muy frecuentes noticias de niños de apenas diez años que graban palizas en sus móviles para pasar el rato. O con esa otra de violadores cada vez más jóvenes que matan y mutilan a sus víctimas. «La sociedad está enferma», decimos, y le echamos la culpa a la tele o a los colegios o a los padres que no son capaces de educar con disciplina.

Y todo esto es verdad, y habrá que poner atención a ello, pero a mi modo de ver también habría que poner atención al fenómeno del tedio. En esta sociedad nuestra, caprichosa y algo infantil, todo el mundo tiene horror al aburrimiento e intenta llenar su vida con todo tipo de cosas absurdas. El que no se machaca los meniscos en el gimnasio hasta hacerse vigoréxico se pasa días enteros en Internet o le da por emborracharse con calimocho hasta quedar inconsciente. Es como si todos nos hubiéramos convertido en yonquis de sensaciones fuertes y necesitáramos experimentar cosas cada vez más enrevesadas para neutralizar al temible monstruo del tedio.

Y para ello también hay que estar con la cabeza continuamente ocupada; si no es con la tele, con la radio, y si no, con el móvil o con el MP3. Porque otro de los efectos del tedio es que se buscan siempre ruidos que aturdan, que le eviten a uno pensar o estar a solas consigo mismo. Y es que lo paradójico, y a la vez terrible, es que el tedio no es otra cosa que un perverso efecto colateral de una vida feliz.

Los que están luchando por dar de comer a sus hijos o por sobrevivir en una guerra o cruzando el mar en patera pueden tener muchos problemas, pero desde luego no el del aburrimiento. Todo en este mundo tiene un precio y ése es el que pagamos nosotros, ciudadanos del Primer Mundo, que tanto tenemos y que tan poco valoramos. Porque otra de las cosas que hemos perdido por el camino es el deseo, el anhelo. Antes, un niño pasaba años soñando con una bici o un Scalextric y, cuando por fin los conseguía, aquél se convertía en uno de los momentos más memorables de su vida. Ahora, la satisfacción de los deseos es inmediata y a un deseo no lo sigue una satisfacción, sino un nuevo deseo. Yo ignoro cómo se frena esta espiral absurda, pero pienso que conocer su origen es, al menos, un primer paso para ponerle remedio a la gran paradoja de nuestra ‘sociedad feliz’, esa a la que según nos sermonean todos los tontos librillos de autoayuda, debemos aspirar.

 
Carmen Posadas

….. …..

  El tedio también es una prueba del sometimiento de nuestra voluntad a los imperativos que nos toca vivir. Estamos tan cansados de luchar por la satisfacción de unas mínimas condiciones de vida, que el tiempo que nos queda nos deja exhaustos para cualquier tipo de actividades, en beneficio del alma, que conlleven imaginación. El propio mundo se encarga de dejarnos lejos de las caracolas, las pinzas, la arena o las hojas de los árboles; en fín, de cualquier elemento que propicie los sueños.

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14 comentarios el “Efectos colaterales de la felicidad. Firmas. XL Semanal. Carmen Posadas

  1. NO NAME dice:
    Estoy más de acuerdo contigo que con Carmen Posadas. No creo que los efectos negativos del tedio (también hay gente que se las pasa echado en una cama o jugando a la Play, sin hacer daño a nadie) sean causados por la felicidad, sino precisamente por la incapacidad que ha desarrollado en este siglo el ser humano para ser realmente feliz con sus propios medios: apreciar las cosas pequeñas, tener sensaciones sin necesidad de buscar "lo más", conocerse a uno mismo y mirar a los ojos a los demás. Se trata de la intolerancia a la frustración y el miedo en una sociedad mal educada en valores que busca lo externo y huye de lo interno, que ridiculiza las emociones puras y ensalza el valor de lo macabro. Quien es realmente feliz no tiene que pasarse la vida buscando emociones fuertes. Falta esa serenidad que nace del contacto con lo esencial: la naturaleza, la humanidad, lo que somos, lo que compartimos. Pero no le falta a todo el mundo ni todo el tiempo. Somos solamente seres humanos que reaccionamos como animales un poco irracionales ante la vida.

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  2. NO NAME dice:
    Hombre, no hay que radicalizar posturas. El tedio no solo nos conduce a las adicciones o los malos hábitos. El tedio fue lo que a mí me hizo, por ejemplo, sentarme a escribir.

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  3. NO NAME dice:
    No está mal que haya tedio alguna vez…

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  4. NO NAME dice:
    Tambien vivir en el "primer mundo" nos impone unas obligaciones en decrimento de nuestra calidad de vida. No es solo el tedio y la ambición de lo inmediato lo que nos conduce a túneles sin salida. En el primer mundo tambien hay frustración, enfermedad, miedo, pobreza interior y muerte, por eso quizás, no nos venga mal un poco de relax en el sofá y leer todo lo que nos cae por los blobg. Incluso hasta yo me he atrevido a escribir por tedio, porque tenía tiempo simplemente y porque todos necesitamos alguna actividad extra que nos aporte buenos momentos. Seguir soñando y hacermelo saber.

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  5. NO NAME dice:

    Es un tema difícil de explicar, dudo que sólo el tedio explique la maldad, a veces tengo la impresión, que cómo decía Nietzsche: El mundo es un ser vivo, y tiene enfermedades, el hombre es una de ellas……Igual estamos aquí para destruirnos y destruir nuestro mundo…
    A mi me resulta totalmente imposible hasta entender la maldad de andar por casa, no ya la que provoca sufrimientos a grandes escalas, guerras, y todo lo que occidente permite que pase…, también me resulta imposible de entender esa que hace que un compañero de trabajo te ponga una zancadilla o que otra persona hable mal de tí por cualquier razón absurda, o eso que hace que la gente siempre piense mal de los otros en vez de bien, o simplemente no pensar. Una vez alguien que habalba mal de mí, le dije: por favor , podrías dejar de decir mi nombre, no, no quiero que hables bien, pero te importaría no hablar de mi ? No le pregunté ni porqué, ya ves, ya sé que no tienen respuesta…NI quien hace mal lo sabe, el porqué. Jamás dirán: porque me aburro, o porque hablar de mi es imposible porque no tengo nada o porque si no hablo de otros, pues no doy despierto el morbo que los otros tienen por las cosas negativas, el mal, el cotilleo….
    Me repito…….Preferiría ser un gato……, de veras…..
    Un beso que llueve
    Aire

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  6. NO NAME dice:
    Bueno, creo que aquí Carmen Posadas ha exagerado un poco todo.

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  7. NO NAME dice:
    ¿Y que os parece la explicación bíblica?. Somos malos porque podemos elegirlo (libre albedrío), porque en parte lo hemos heredado (hemos heredado la imperfección), y porque además hay un tal Satanás por ahí que lo hace más fácil.

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  8. NO NAME dice:
    para mi forma de ver el problema no reside en el tedio…….. ni en la felicidad (aparente) de una sociedad que la lleva a buscar "más allá del bien y del mal"…… a mi entender, la raíz de esos males que se cometen a diario es la misma que la de la mayor parte de los problemas de este mundo: la educación. solo a través de ella consolidamos los valores que nos hacen rechazar esos actos-solo-humanos llenos de odio y maldad incluso en los momentos más aburridos y monótonos, solo ella es capaz de hacernos buscar la diversión en otros mundos que no interrumpan en las libertades ajenas…….. el problema no es ser feliz, sino más bien, no estar educados para afrontar esa felicidad (ni la tristeza, ni el tedio, ni la abundancia,……. y un etc largo causante de todos esos actos que narras)

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  9. NO NAME dice:
    A ver, a mi me encanta Carmen Posadas y su particular forma de explicar las cosas. No olvidemos q ella, por su oficio, tiene cierta predisposicion a radicalizar los temas, Quizas porque asi lo necesita para sus novelas.En el caso q nos ocupa, recuedo q leyendo su Juego de Niños, ya hablaba de la maldad en si. Del ser humano "malo", malo por naturaleza, por entrañas.  Y personalmente, opino q algo hay de eso .

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  10. NO NAME dice:
    hola me paresio muy interesante tu rinconsito .bueno sobre el tedio

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  11. NO NAME dice:
    Rien de plus… seulement j’ai envie de savoir comment ca va la vie la bas… tu me manques parfois.. tu sais…

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