ULISES: VISUL. Fin del Blog

 "El cuerpo envuelve y se mezcla con lo intangible, con los pensamientos que hay dentro de nosotros, en esta lírica concepción de la materia. Los órganos, maquinaria de defensa que otorgan una condición única al individuo y a su estructura física, son el medio por el cual nos expresamos, pensamos, vivimos y nos relacionamos"

Flor de piel
Luz Ángela Lizarazo
Bogotá (1966)
Círculo de Bellas Artes de Madrid

VISUL

El cuerpo es al espíritu lo mismo que la razón a los sentimientos. Una coraza exterior y rudimentaria. Una armadura diáfana y petrea. Hierro y piedra. Un andamio lleno de texturas y pétalos. Supongo que detrás de todo ello está el misterio y la obstinación como dinamizadores de nuestro comportamiento. Por eso uno de mis héroes es Ulises, tan viejo en mí como los recuerdos de la infancia, apoyados en un sinfín de páginas y hojas que en otoño se caen  en primavera florecen de nuevo. Ulises creció en el inconsciente como el nervio de una hiedra que trepa por las paredes de una colina o por los muros del noble muro de un castillo. Por muchas razones, de las cuales sería improbable que aquí me refiriera a ellas. Basta decir que he encontrado mi Itaca. 

Si bien Ulises era el paradigma de la movilidad, su corazón nunca tuvo unos horizontes muy amplios, sino una sucesión de los mismos, en forma de sucesivas experiencias que la mitología y sus estudioso, con mayor o menor rigor verídico, se han encargado de trasladarnos en cualquiera de las manifestaciones artísticas. Ulises en pintura. Ulises en la literatura. Ulises en el cine. Ulises en la poesía. En la literatura es incontable el rastro que ha dejado, desde los añejos filósofos, cantores y tragediógrafos griegos hasta en los más contemporaneos.

En estos momentos el blog se detiene. Se detiene pero no para. Seguiré haciendo aportaciones, pero desprovistas de cualquier incitación a la vida personal, sino mas bien centradas en cuestiones atinentes a la poesía, las filtraciones de la filosofía o los autores como Mircea Cartarescu o Benjamín Fondane, éste último poeta franco-rumano asesinado por los nazis en el campo de concentración de Auschwitzz un 3 de octubre de 1944. Eso sí, es inevitable que la poesía contenga lo más probable de su autor: los sentimientos que son como largos remos que se envainan con las olas.

Sin embargo, el tiempo reclama otras responsabilidades y evidentes pruebas que cumplimentar. Que no realice comentarios en los espacios que tanto cariño tengo no signifique que no esté pendiente de las aportaciones. Todo lo contrario: son como un pétalo que se van añadiendo a la gran flor del espíritu. Aquí iré dejando algunos textos que he ido recopilando, mientras leo, tiemblo o pienso o me acerco a otras cuestiones de la vida. Puede que algun fragmento de Robert Graves, uno de los mitólogos más clásicos, o el presente, bellísimo, que se refiere a la personalidad el mítico Ulises. Dejo este poema, un hasta pronto y la aportación de Citati.

A donde voy
siempre hay una parte de ti
que va conmigo
como un rayo de luz verde
bebiendo del silencio

tengo todo lo que necesito
no necesito todo lo que no tengo
lo que tengo es todo aquello
por lo que muero

el mar, tu principio, llevo
las olas, tu desenlace, sueño.

8 de febrero de 2008

….. ….. ….. …..

 
Ulises y la Odisea
Pietro Citati
 

 No es muy importante que Ulises descienda directamente de Hermes. Su arquetipo es de éste dios; casi todas sus cualidades son herméticas. Los principales apelativos que lo distinguen son los mismos de Hermes: polýtropos y poikilometes. De ahí que su mente posea muchas formas: se vuelve hacia todas partes, es destellante y cambiante, está llena de encanto y seducción, es misteriosa, intrincada e inestricable. Miremos donde miremos, su reino es hermético: le gusta viajar y huir; ama la curiosidad, la metamorfosis, la magia, la recitación, el engaño, la artesanía y las fronteras; y, como Hermes, frecuenta el Hades. Pero Ulises no es idéntico a él; la distancia entre un dios y un hombre es demasiado grande. No posee su gracia ni su liviandad infantil, pero posee su deliciosa irresponsabilidad, no le gusta reir. Es serio. En toda la Odisea, ríe solo una vez. Su existencia es demasiado complicada y dolorosa como para poder sonreír con los labios y el corazón.

 
Ulises es el señor de la metamorfosis; se enmaraca y transforma como los dioses, sobre todo como Proteo -su equivalente en las agas originarias-, que en un instante se convierte en león, serpiente, pantera, jabalí, árbol y agua. Tan pronto se disfraza de esclavo para descubrir los secretos de Troya, como se convierte en mendigo, en obra de arte en manos de Atenea, eh héroe épico o en intérprete de sueños. Nadie hay más movil que él. Hasta su pelo cambia, y tan pronto es rubio como tiene la oscuridad del jacinto. A quien se esconde, le gusta ocultar su nombre, pues en el nombre se revela la esencia; Ulises lo oculta a Polifemo, a los feacios y en Ítaca. Tampoco lo pronuncian Telémaco, Penélope, Hermes ni Calipso; Eumeo espera decenas de versos hasta revelarlo; y Homero, como si fuera su cómplice en embustes, dice enseguida el nombre de Aquiles pero deja pasar veintiún versos de la Odisea sin pronunciar el de Ulises. Así, a fuerza de transformaciones y secretos, volviéndose hacia todos los lados, mostrando ya un rostro, ya su opuesto, la naturaleza de Ulises se convierte en la más extensa que hayamos conocido.
 
Si Ulises hubiera poseído una inteligencia moderna, tal vez se habría perdido. Desde hace dos siglos y medio creemos que la inteligencia es, sobre todo, una facultad intuitiva, discontinua, inopinada: un destello de sensaciones qe cuaja en una forma. Ulises, en cambio, posee una mente y un discurso pyknoí. Se asemeja a un follaje tupido, a las piedras macizas, a una vegetación densa, a una casa sólida, a los apretados pilares de un recinto, a un camastro y a un lecho consistentes, a unas puertas sólidamente unidas, a las alas compactas de las aves, a un cofre cerrado, a un abrigo que envuelve, a los dientes apretados, a unas miradas que se cruzan, a unas congojas que se repiten sin tregua. Lo que importa en la inteligencia de Ulises es su construcción. Es apretada, densa, compacta; carece de intervalos, lagunas o hendiduras; está tejida con una trama apretada; y produce pensamientos sagaces, rápidos y precisos, como las alas de los pájaros. Según los griegos, ésa es la mente superior. Nada se le escapa; une las cosas unas con otras y las ata con un vínculo que no se puede soltar.
 
 Su mente conoce las pasiones. Al comienzo de la Odisea, Atenea nos habla de Ulises que llora en la isla de Calipso; y la nostalgia de Itaca, el deseo de ver cómo se eleva el humo de su tierra, es tan intensa que querría morir. Cuando Demódoco, el aedo de los feacios, cuenta sus hazañas en Troya, Ulises llora dos veces con desesperación, como una mujer cuyo marido ha sido asesinado, y se cubre la cabeza con un manto para ocultar sus lágrimas. Desde las primeras líneas de la Odisea, Ulises es el hombre que pasa "muchos males"; más que cualqier otro ser humano. Quizá como Heracles, a qien se asemeja en muchos aspectos. Conoce la ansiedad, las angustias, las fatigas de la mente y el cuerpo, los terrores más excelsos y más viles; bebe el cáliz de la existencia hasta la humillación más extrema, mendigando en su propia casa. El sufrimiento le conduce hasta el borde del máximo riesgo. Cuando llega ante Itaca, sus compañeros abren los odres de los vientos, que se escapan y lo alejan de la patria. Entonces -cuenta a los feacios- habría querido "arrojarse de la nave a morirse en el agua".
 
Al verse ante el máximo peligro, Ulises no cede nunca. Como dice Esquilo, aprende a conocer mediante el sufrimiento. Los estratos acumulados de dolor engendran su arte suprema: la paciencia obstinada, el valor de soportar. De ese modo aprende la compasión y la justicia; y aquello que los dioses pretenden de nosotros más que nada: que aceptemos todo cuanto nos mandan, aunque sea la más atroz de las desgracias. Ulises aguanta, agacha la cabeza hasa el fondo. Nunca dice no; no protesta, no se rebela; vive en armonía  con su destino; y de esa aceptación profunda extrae, si no gloria, sí una serenidad grave. 
 
 
 …. …..  
 
Fin
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3 comentarios el “ULISES: VISUL. Fin del Blog

  1. NO NAME dice:

    Gracias por tus aportaciones. Siempre son enriquecedoras. Aunque sí, se echa de menos alguna que otra visita.
    Hasta pronto.

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  2. NO NAME dice:

    Un cordial saludo muy, muy amical y un grandisimo bravo por tu escritura como siempre tocando los sentidos…

    Me gusta

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