CRÓNICAS DEL DESPERTAR

 
 


Mario Benedetti, caminando en el exilio de Buenos Aires (1973)

 

CRÓNICA DEL DESPERTAR

Cuando me despierto, lo hago a una hora determinada. A una hora en que el sol revienta la ventana o se aproxima el gozoso abrazo de la mujer amada. O puede que ambas cosas. Sí. Ambas. El rayo prominente de luz y la desnudez dulce de unos hombros rebosantes de fuerza. Es pues la luz la que se encarga de provocar disturbios en los ojos somnolientos, así como el abrazo de partir en dos el alma y reunir los pedazos de nuevo.

Esta mañana me desperté tan temprano que no supe qué contestar a la ventana. No he soñado con la fluidez del metro. Ni con los cinco minutos que separan un tranvía de otro. Tampoco soñé con calabazas ni con gruesas colinas de tabaco. Más bien soñé que los sueños se están cumpliendo. Y para más hazmerreir de la almohada, estaba soñando despierto.

Quiere decir que los sueños son lanzas en los ojos vivos. Que no hay que limitarse a soñar con los ojos vacíos. Que soñar con los vacíos no conduce a nada. Que soñar con los ojos así de abiertos, de par en par, como una ventana, nos hace operativos, sagaces y ruidosos. Nos lleva a la movilidad del alma. Nos lleva en todas direcciones, siempre hacia adelante, y particularmente, hacia la mujer que amas.

Hoy empiezo a soñar de nuevo, en una ciudad distinta, poco amable con los extranjeros, hipócrita con los corazones de dulce sombra y peleona con los fiascos de la soledad. En la ciudad donde vivo, el abrazo es como el pan de un pobre. El abrazo es la primigenia necesidad del alma convencida de que lo mejor está por venir, y todos los días has de estar trabajando en esa mejora sustancial. ¿Y quién nos da entonces abrazos? Porque las noticias vuelan como cigüeñas, pero no se hacen sus nidos en los campanarios de las iglesias. Porque parece que vivimos en la rutina del cambio y en el prodigio de la multiciplicidad de cuerpos.

Casi todos soñamos con abrazos numerosos y de naturaleza cuantitativa. Cuántos más mejor. No importa el credo ni el color del paredón. Abrazos blancos. Abrazos azules. Abrazos verdes. Abrazos negros. Abrazos rojos. Es más que probable,  que detrás de tanta casuística del color, haya muchos que no son sino producto del bote y no de su natural coloración. Es decir: simple obra del engaño o del espejismo.

En cambio, yo prefiero despertarme con unos pocos colores. Casi uno, brillante y feliz. Qué carajos. Uno que sea fértil y donde convengan casi todas las razones que disponemos para vivir. Un color que sonría y que dé lo mismo que se enfade uno de cada siete días. Los colores son así y no han nacido para disfrazar el detalle. Los colores se aman porque sí y no hay más qué decir.

Despertarse con un color es como sentarse en la mesa y oler el salvaje aroma del café. Es como volverse aire y convertirse en asombroso vapor de café y alcanzar la nariz que amas. Y llegar al vacío de su alma y llenársela de campos de maíz y tallos de cereal. Como añadir bisagras a dos seres humanos, para que se abran y se cierren entre ellos.

Entonces, hoy soñé con el mismo color. Con uno sólo. Con el mismo que me acompaña desde hace cuánto más tiempo mejor. A pesar de que el lecho es como el exilio cuando duermes en soledad, hay una diferencia fundamental entre esa situación y el verdadero exilio padecido: el lecho es una patria a la que se vuelve a dormir cada tantas horas; la patria es un lecho de que te expulsan y dios sabé cuándo volverás a dormir en ella.

La soledad de los dormires es necesaria y hasta imprescindible. Por variados motivos. Aunque para mí sean dos los que sustentan la corona del corazón: Por el sencillo trajín de aprender a echar de menos y porque es una forma intangible de quién el "otro" sigue estando en nosotros. Echar de menos la mirada apaciguada e imaginar que, pese a todo, ahí sigue observándonos con la misma pasión que lo hacemos nosotros.

Además de soñar, desperté con el mismo color. Con el absoluto e incendario verde. Con el telón de la primavera. Con las corrientes del Tajo salpicando los jardines de Aranjuez. Con las llaves encima del escritorio. Con la lluvia en alguna parte de otros hemisferios.

Pero además de ti, me falta algo. A los dos. Nos falta algo que se ha ido mientras estábamos dormidos. Nos falta Mario. Nos falta el poeta que ha definido nuestro amor en la palabra militancia. Y al erguirme lo necesario como para tenerme en pie, fue lo primero compartí contigo: el abrazo de un poeta ausente.

Ahora que me he levantado y es el primer día en que el color verde me presta otra de sus casualidades, el diluvio se lleva a un gran poeta pero nos regresa un mar inmenso. Hoy inicio otro punto de inflexión en la nueva ciudad y Mario sobrevive en nosotros porque le recordamos. Y le mencionamos en nuestro camino.

 

 

 

 
 
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7 comentarios el “CRÓNICAS DEL DESPERTAR

  1. NO NAME dice:

    Creo que a Mario le habría encantado leer algo tan grandioso como lo que has escrito.
    Aqui sigo, aunque a veces no me veas.
    Me quedo con el alma desgarrada, pero con la esperanza de tus letras.
    Un abrazo, del color que tú elijas, un abrazo con alas.

    Chau número tres
    Mario Benedetti.

    Te dejo con tu vida
    tu trabajo
    tu gente
    con tus puestas de sol
    y tus amaneceres.

    Sembrando tu confianza
    te dejo junto al mundo
    derrotando imposibles
    segura sin seguro.

    Te dejo frente al mar
    descifrándote sola
    sin mi pregunta a ciegas
    sin mi respuesta rota.

    Te dejo sin mis dudas
    pobres y malheridas
    sin mis inmadureces
    sin mi veteranía.

    Pero tampoco creas
    a pie juntillas todo
    no creas nunca creas
    este falso abandono.

    Estaré donde menos
    lo esperes
    por ejemplo
    en un árbol añoso
    de oscuros cabeceos.

    Estaré en un lejano
    horizonte sin horas
    en la huella del tacto
    en tu sombra y mi sombra.

    Estaré repartido
    en cuatro o cinco pibes
    de esos que vos mirás
    y enseguida te siguen.

    Y ojalá pueda estar
    de tu sueño en la red
    esperando tus ojos
    y mirándote.

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  2. NO NAME dice:

    Hola; pues la verdad me quedo con el tercer párrafo de este texto, no sólo por su calidad literaria sino por lo que significa. No puedo decir más. Es una pérdida que me deja triste y sin nada qué decir.

    Un abrazo. Pablo.

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  3. NO NAME dice:

    Cuando inicié a leerte, creí que era un fragmento del propio poeta que hoy duerme y nos deja con la amgia de sus letras, pero me doy cuenta que el escrito es tuyo, y si ya lloraba el llanto se ha intensificado, porque me doy cuenta que la grandeza de este hombre tambien te ha tocado, porque comentando en el espacio de Gabriela le decía que la sencillez de las palabras eran el valioso legado que dejó para que aún los menos letrados entendiesen su escencia. Que maravilloso escrito Aitor Arjol, como bien dice Eva, Don Mario Benedetti estaría encantado con tus letras.
    Yo tambien me quedo con ese verde que estalla en mis sentidos, con el aroma a café hervido, conn el legado de un poeta grande y sencillo.

    Cuídate un mundo Aitor

    Anny

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  4. NO NAME dice:

    Despertar con un abrazo es hermoso.
    Y despertar con las ganas de abrazar a la vida, también.
    Creo que M. Benedetti nos ha dejado un abrazo en cada una de sus letras,
    que a su vez nos ha dejado las ganas de abrazar a la vida.

    Precioso texto, Aitor.

    Un beso

    Äfrica

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  5. NO NAME dice:

    Al enterarme de la noticia, pensé en ti. Recuerdo que en septiembre comentamos que cumplía años 88.
    No duerme, esta despierto en nuestro ser, cada vez que nos estremece con su obra.
    Algunos Diarios han titulado: El mundo llora a Benedetti. Y si, sentimos su partida.

    Me quedo con este párrafo y le añado con tu permiso:

    Quiere decir que los sueños son lanzas en los ojos vivos. Que no hay que limitarse a soñar con los ojos vacíos. Que soñar con los vacíos no conduce a nada. Que soñar con los ojos así de abiertos, de par en par, como una ventana, nos hace operativos, sagaces y ruidosos. Nos lleva a la movilidad del alma. Nos lleva en todas direcciones, siempre hacia adelante, y particularmente, hacia la mujer que amas (al hombre que amas)…

    Bebedetti deja mucho más que poemas, deja una vida para admirar.
    Cuidate Amigo.

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  6. NO NAME dice:

    Espero y deseo que de vez en cuando entre la lluvia nos moje todavía algun que otro verso que se le haya caído…
    Un abrazote gris

    http://mardeazucar.blogspot.com/

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  7. NO NAME dice:

    Hace casi un año, merodeé Montevideo en mi breve torbellino al sur… Días de Buenos Aires, de tango, de mate…
    Me ha gustado mucho tu texto, este que me recuerda la esencia bendita que te constituyó desde siempre…
    Cuando supe de Mario, recordé aquel 1999 dónde también lloré por Sabines…
    Hay calles y sombras que me siguen doliendo, que me siguen amando…
    Disfruta de los abrazos, Poeta… yo continuaré repartiendo amor, en abrazos, desde mi trinchera…

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