“ME EXILIÉ CON PAPELES FALSOS”. Juan Miguel Bombín

 


"Me exilié con papeles falsos"

Juan Miguel Bombín, exiliado vasco de la Guerra Civil

AITOR ARJOL / Bilbao / Diciembre 2007

La trayectoria vital del nonagenario escritor vasco está marcada por haber vivido, en sus propias carnes, la Guerra Civil, el exilio forzoso a Sudamérica y la inevitable cuestión del regreso.

La historia de Juan Miguel Bombín, no es la de un hombre cualquiera, su testimonio constituye un aporte valiosísimo para comprender un periodo reciente de nuestra historia, mediatizado actualmente por los debates interesados sobre la memoria histórica. Bombín, nacido en Portugalete, el 12 de junio de 1916, no solo estuvo en el frente, como miliciano, durante los combates de la Guerra Civil, perdiendo muchísimos amigos en el camino, sino que después se vio abocado al exilio en distintos países de Sudamérica, antes de poder regresar, de nuevo, a su tierra en 1987

La guerra le costó más de 40 años de emigración forzosa, primero en Argentina, luego en Uruguay y finalmente en Brasil, donde sobrevivió gracias a una capacidad de adaptación a prueba de balas. Pudo conjugar la necesidad de buscarse la vida, con la dedicación a la literatura, vocación que ha mantenido hasta el día de hoy, ya que desde su regreso, pasa muchas tardes sentado tranquilamente en el salón de su vivienda de Erandio, oliendo el húmedo aliento de la ria, mientras pasa revista pormenorizada a la encrispada actualidad política y social.

Guerra Civil

Bombín tiene una memoria viva y recuerda con exactitud los terribles momentos que vivió tras el estallido de la Guerra Civil. Después de incorporarse a filas en la sección de enlaces y transmisiones del Batallón Meabe Nº 2, en octubre de 1936 le mandaron al frente. Su memoria es un hervidero de localidades y montes de la geografía vizcaína en los que luchó, en un esfuerzo por contener el avance del ejército franquista. Recuerda duros momentos en la localidad vizcaína de Ochandiano, en el monte Albertia o la cima del Saibigaín, cercana al actual Parque Natural de Urkiola, donde señala, con tristeza, que “perdí muchos amigos, y caí herido: un balazo en el hombro y otro en la pierna”.

Con la progresiva ofensiva sobre Bilbao, fueron retirándose hasta Gijón, donde consiguió embarcar, a finales de 1937, en un buque con bandera inglesa para el puerto francés de La Rochelle. Aunque no todos sus compañeros corrieron la misma suerte, su comandante Felix Gallarreta, fue fusilado en la ciudad asturiana, poco después de su partida, el 1 de enero de 1938.

Una vez en Francia Juan Miguel entró de nuevo a España por Cataluña incorporándose de nuevo al frente de Aragón. Pero perdida la guerra, volvería a cruzar la frontera francesa, por Portbou, camino del exilio y fue “un milagro, o no se qué” –señala Bombín- el hecho de que consiguiera un salvoconducto en el Consulado de Argentina, usando una identidad falsa -la de Jorge Rubio-, pudiendo finalmente embarcar para Buenos Aires a finales de 1939.

Sudamérica: exilio y literatura

De la misma forma que su llegada a Argentina obró cierto milagro, la casualidad, o si se quiere la relación con otros compatriotas suyos, exiliados por la misma causa, propiciaron que se dedicara a la literatura, haciendo recados para la editorial Losada, mientras buscaba con qué ganarse el pan de cada día.

Poco después, en 1942, decidió marcharse a Uruguay, porque “estaba con papeles falsos y no quería decirle a nadie el asunto, y un secreto entre dos ya no lo es”. En Montevideo se casó con la hija de la dueña de la pensión donde se alojaba, y gracias al buen hacer de un amigo, entró como corrector en el diario El País, periódico donde Mario Benedetti llegaría, años más tarde, a ser colaborador. Esa actividad le permitió entrar en contacto con la pléyade literaria de la época, llegando a hacer amistad con figuras como Onetti, Neruda o Martínez Moreno, así como colaborar en el Teatro del Pueblo y publicar dos novelas y varios cuentos. Pero, de nuevo, el advenimiento de un golpe militar en Uruguay le obligó a abandonar el país. Juan Miguel se marchó con su esposa a Brasil, instalándose definitivamente y, en Portoalegre, donde tuvieron dos hijos y echaron raíces hasta su regreso definitivo a Vizcaya en 1987.

La mira eterna de la ría

Actualmente, Juan Miguel vive en Erandio, a orillas de la ría, en compañía de su hija y de los amigos que le visitan. Sin rendirse a la evidencia de sus 92 años: lee, escribe y habiendo publicado varios libros en los últimos años, entre los que destacan su poemario “Vertiente” (2003), y su obra más testimonial: “Un año en el frente”. “El bombardeo de Gernika”, y “Memorias de un miliciano” (2005), éste último, crónica, en primera persona, de un soldado republicano y del resto de sus compañeros de batallón, en el frente de la Guerra Civil.

Bombín, cuando hace balance de su larga vida, se refiere a todo con humildad, a la que cree una cualidad esencial, aunque “tenga sus pros y sus contras”. Lo que tiene seguro, después de haber vivido una guerra, un exilio, y de haber sido inmigrante en tres países diferentes, es que a la clase política “les importamos un carajo”. A pesar de esto, paradójicamente, el último reconocimiento que ha recibido Bombín, ha sido la réplica de una hebilla del cinturón de un gudari, hallada en Antzuategui (Elgeta) como símbolo de gratitud por su labor en la defensa de la República.

En cualquier caso, Bombín, a las nuevas generaciones, les deja su historia porque, “aunque no les importe, tiene sus reflejos”.

….. ……
 
Éste es quien se me ha ido hace unos días. Es como si del árbol te soplaran de un solo golpe todas las flores a que alcanzas a mostrar a la primavera. De tajo certero y directo, el soporte vital desaparece y se lo llevan a algún presunto Parnaso. Este artículo lo hice con profesionalidad y mucho cariño, hace casi dos años, para un medio de comunicación en el que ejercía desinteresadamente y, sobre todo, con un enfoque radicalmente opuesto con el que se suelen cubrir los ríos de la información de muchos medios. Nada de guerras, bondades, gripes porcinas, veleidades ni ensañamiento. Sino mostrar al lector la verdadera intrahistoria de muchos seres anónimos, pero con una vida insólita y digna de ser mencionada. E aquí una de ellas, que además pasa por ser una de las que han poblado mi vida durante la última década: unirme a seres humanos del talante de Juan Miguel, por cuanto de él me atraía ese absoluto humanismo y vivir tranquilo. Desde la publicación en el medio donde colaboré, éste reportaje se ha ido haciendo éco y ha aparecido en sucesivos portales de información. Y por lo demás, esta es la mejor línea a dejar en un medio que ha perdido cierta sensibilidad para en aras de querer parecerse más a una red social. Seguir trabajando y dejar contenidos útiles.  Un abrazo donde quiera que éste, a él y a los que compartís conmigo este viaje.
 
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4 comentarios el ““ME EXILIÉ CON PAPELES FALSOS”. Juan Miguel Bombín

  1. NO NAME dice:

    linda y interesante entrada amigo un poco de historia -y una memoria a recuperar y no olvidar
    pq el mundo esta lleno de persona simple , que en la realidad son los que lo mueven
    y qua a la vez son los olvidados … felicitaciones por tu entrada …

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  2. NO NAME dice:

    Recuerdo que durante el tiempo en el que estuve unida a mi grupo Scout los monitores insistían en que viéramos la diferencia entre lo que allí se trabajaba y "una peña excursionista". Con los años, los momentos se han ido, convirtiéndose en recuerdos. Los amigos han tomado distintos caminos, convirtiéndose en marcas, frases, imágenes, sensaciones.

    Lo importante del trecho que caminamos juntos fueron los átomos que pudimos mezclar, como personas, como seres sociales que se relacionan compartiendo puntos de vista, pensamientos, sentimientos y estados de ánimo…aprendimos a empatizar. Lo importante del trecho fue, también, todo el trabajo que conseguimos realizar juntos, las inquietudes que compartimos, sociales, culturales, de ideología…aprendimos a respetar. Pero lo más importante fueron todos los valores humanos que intercambiamos y que llevamos allá donde nos lleve el viento, remando cada uno nuestra propia canoa.

    Eso es lo que nunca muere. Eso es lo que queda para siempre y repetimos en cualquier entorno, de trabajo, de amistad. Nunca sabemos hasta cuándo estaremos. Lo importante es que estuvimos.

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  3. NO NAME dice:

    Un abrazo hermano, y recuerda que siempre te quedarán sus letras y sus confesiones, Él ya es parte vital de tí y en tu responsabilidad está que veamos en tu exilio vital, trazos de aquel que ya descansa.
    Aprovecho para disculparme por mis ausencias….ya te contaré majete. Un besote para tu gente y otro para tu golondrina de mirada celestial.

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  4. NO NAME dice:

    Un abrazo para ti también.

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