CUENTOS DE FUEGO: Chingadazo nocturno

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Eres de luz. Estás hecha de ella. De luz. Asomaste desde el precipicio del agua. Totalmente desnuda. Qué chingada más bella. Una completa chingada de piel por donde resbala el agua. Y yo con estos ojos, mirándote, bien prietos ellos, sin pestañear, como si toda la chingada de la vista se chingara entre las hojas. Que si fuera en este país, o en el otro, o en mío, sin pensarlo, no sería más que un chingón de la palabra. Qué grosero sos me dirían las vecinas de la Recoleta, si amaneciera chingando de verbo en Buenos Aires. Pero aquí, lo que se dice aquí, es sumamente peor porque con decir culo aquí y culo allá ya estás excomulgado por unas cuántas décadas. Menuda chingada.

Pero chingadas aparte, esto de que seas de luz y se me ocurra la metáfora a partir de una soberbia desnudez de tu parte, sonriendo como si no sucediera nada, y luego me restriegas la ausencia de ropa delante de mis narices y me chingas el deseo es como para llevarte mazapanes y comérmelos delante tuyo, para que veas cómo se siente una curiosidad insatisfecha. Es decir, un chingadazo recíproco en toda regla. Ni usted ni yo. Nada de futuro. Nada de luces. Nada de sombras. Nada de libros. Nada de repercusiones. Nada de ocultamientos. Nada de sorbetes. Nunca lo oíste. Nunca lo tuviste. La hojarasca. La poesía. El coral. La llama. El cerillo o la cerilla porque vengo de muchas geografías pero lo principal es el chingadazo de la emigración consciente. Además soy erudito. Esto es un monólogo por ejemplo, sin signos de puntuación. Un ejemplo soberbio de madurez bien chingada, para hablar de ello en un taller donde se alteren los párrafos y se hable de mi riqueza expresiva, aunque a tu cuenta claro está. 

Está claro. Para no postergar esta chingada. Para que no se avecinen pinches pensamientos en mi cabeza prefiero chingarte a mi manera. Es decir, sostener la curiosidad y desnudarme yo pero de otra forma. No físicamente. No de una cascada tomada de la selva. Sino soltar toda este chingado torrente de palabras enloquecidas. Un verdadero chingadazo nocturno donde resolver las diferencias. Una botella. Dos cervezas. Tres delincuentes. Cuatro lunas. Cinco volcanes. Seis memorias. Siete poemas. Tu curiosidad insatisfecha lo mismo que la mía. Así que tendrás que decidir. No es que fluya o deje de fluir. Se trata de ser o no ser, como la calavera de Hamlet pero a la mexicana. Un verdadero chingadazo noctuno lo nuestro.

 

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Un comentario el “CUENTOS DE FUEGO: Chingadazo nocturno

  1. Jorge morales dice:

    Chingonsísimo tu texto Aitor, tardaste un chingo en reaparecer con tus chingonas palabras, pero valió un chingo la pena.

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