LAS HOJAS VIVAS

victrola1-2

Les feuilles mortes sonaban a golpe de victrola. Vueltas y revoluciones en una lengua que no entendía. El joven volvió a pedir una grapamiel de pulpería. Y allí, pegado al vaso de ímpetu amargo, refunfuñaba entre dientes alguna melancolía masticada por la pelea mantenida con su novia. Pero no de embates sino de sentimientos. Él se quería marchar en busca de un futuro mejor para ellos, porque en aquella ciudad no quedaba mucho futuro para las almas discordantes. Y ella que no quería tenerlo lejos. La victrola seguía desparramando aquella vieja canción en la voz de Yves Montad. Ninguno de los dos tenía idea de lo que decía la letra, pero él lloraba en el bar y ella en el salón de la casa familiar. A la tercera de grapamiel él volvió a buscarla y ella a él. Las hojas estaban vivas.

Microcuentos / Aitor Arjol

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Un comentario el “LAS HOJAS VIVAS

  1. Juan Luis Lovari dice:

    Que algo asi fue, aunque distinto. Madre venia de una famila vasco bearnesa, identificada con lo frances. (60 arrondissement, Bearn, Aquitaine) y padre venia de llegar casi de contrabando a Argentina (envuelto en la tibieza del vientre de una genovesa, mi abuela) Ella si sabia de que se trataba la cancion, pero pude reconcocer los refonfuños de aquel tanito rubion, al que le habrian puesto algun frenate. Gracias por ayudarme a acercar esa escena hermosa y fundacional de mi familia. Un abrazo, que eres la ostia.

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