ASÍ LIBRARON A TRASMOZ DE BRUJAS Y MALEFICIOS

Siempre vuelvo a Trasmoz. El pueblo de las brujas. El que en cierto momento histórico fuera excomulgado por el mismísimo Fray Luis de Tarazona, uno de los más temibles inquisidores que salieron de los muros de aquel estrecho pueblo, situado en la boca de la provincia soriana. Fray Luis que no creía en los vuelos y transformaciones diabólicas, y al que un gato negro se le apareciera en plena explanada hablándole latinajos y excrecencias en arameo primitivo, cuando el buen santo acudió con todo su séquito del obispado de Zaragoza y la Prefectura de la Fe. Poco le valieron administrar cuantas cruces aquí y allá frente a las ruinas del castillo, donde los vecinos perjuraban ante Dios y la Virgen de la Misericordia que la noche anterior centenares de brujas habían oficiado santa misa y grial impúdico ante sus mismas narices. De todo aquello únicamente valió una excomunión que levantó polvareda entre los más cristianos de la comarca, así como un auto de fe contra los espíritus más recalcitrantes. Debieron ser doscientos cuarenta ocho entes maléficos quemados en efigie, ya que nunca pudieron prenderlos en el aire, así como una legión de sapos, ranas, culebras, gatos negros y urracas que cazaron con saña hasta que no quedo ninguna alimaña… y de quedar herida, se supiera al día siguiente quién caminaba con cojera manifiesta después de que convertidos en viles animales hubieran sido prendidos en grado de tentativa y huido por las quebradas del viejo monte.

 

Trasmoz and Moncayo at dawn

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